A cinco minutos a pie del Hôtel R de Paris, en la rue d’Amsterdam, Chonbou es una de las buenas mesas del distrito 9: discreta, sólida y citada con frecuencia por las guías locales. Detrás de este nombre, tomado del verlan francés de “boca”, hay una doble vocación: un restaurante de cocina francesa creativa y una vinoteca con personalidad, con 350 referencias cuidadosamente seleccionadas. Es una dirección que merece apuntarse desde la llegada.

Arthur en cocina: producto fresco y técnica precisa

En cocina manda el chef Arthur. Su carta, breve y muy bien medida, cambia con las estaciones y no intenta impresionar a toda costa; precisamente por eso funciona. Aparecen platos de base clásica revisitados con verdadera precisión técnica: un prensado de pollo amarillo y alcachofa, muselina de ave y colmenillas estofadas; un caballa a la llama con bergamota fermentada y leche de tigre; o un magret de pato del Suroeste con pak choi braseado y gel de maracuyá. El producto es franco y las asociaciones sorprenden sin caer en la exhibición.

Las fórmulas de mediodía (entrante-plato por 34 €, plato-postre por 32 €, menú completo por 42 €) convierten a Chonbou en una muy buena opción para comer bien sin disparar el presupuesto. Por la noche, la carta gana un poco de amplitud y el ambiente se vuelve más sereno: ideal para una cena en pareja o una comida con amigos en un marco elegante y acogedor.

Maxime y Sixte: la bodega como segunda carta

En Chonbou no hay una carta de vinos al uso: se elige directamente en la bodega, guiado por Maxime, al frente de la parte vinoteca, y por Sixte, sumiller de la casa. Las 350 referencias cubren un abanico amplio: grandes crus prestigiosos, hallazgos confidenciales y una buena selección de vinos ecológicos, naturales y biodinámicos. Cada botella muestra dos precios: el de la bodega (para llevar) y el del restaurante (para tomar en sala), con total transparencia.

Esa lógica de bodega abierta, accesible desde las 9.00 entre semana, convierte a Chonbou en un lugar de doble uso: se puede venir a almorzar o cenar, pero también pasar simplemente a por una buena botella a una hora en la que muchas vinotecas aún están cerradas.

La terraza y las privatizaciones

En cuanto llega el buen tiempo, la terraza —con unas cuarenta plazas— se convierte en uno de los grandes atractivos de la casa. En el interior, el restaurante puede acoger hasta 60 personas sentadas y hasta 90 en formato cóctel. Chonbou también puede privatizarse para almuerzos, cenas o veladas, con un servicio a medida.

Información práctica

Para descubrir Chonbou y otras buenas direcciones cerca del hotel, consulta nuestra guía de restaurantes y bares — o deja que nuestra conserjería digital te presente una selección de lugares en los alrededores del hotel.